El otro día recibí mi tarjeta Mastercard que sustituía a la que estaba a punto de caducar. Resulta que me ha llegado “de las nuevas”, de esas que integran el chip EMV además de la banda magnética. Junto con la tarjeta, la típica carta que anuncia a bombo y platillo las ventajas del chip, más seguridad, más modernidad, más de todo.
Anteriormente ya había visto en muchos establecimientos cómo la gente pagaba con este tipo de tarjetas. Básicamente introduces la tarjeta por el lado del chip en la maquinita de cobro, tecleas tu pin y listo. Ya está la transacción hecha. Pues resulta que donde todo el mundo parece ver seguridad, yo no lo veo y eso que la solución es fácil. Me explico.
Anteriormente, para pagar con una tarjeta de crédito (Mastercard, Visa o la que querais) tocaba, protocolariamente, enseñar nuestro DNI para asegurar que somos los propietarios de la tarjeta y además, firmar el recibo. Supuestamente el DNI también vale para verificar la firma, pero pocas veces lo he visto hacer. Parece que el problema está en lo segundo: la firma. Cualquiera puede hacer un garabato para falsificartela, vale, pero también es verdad que el recibo firmado no vale para nada, según me explicó un gasolinero, solamente le vale al establecimiento por si se te ocurre reclamar el pago y decir que no pagas, entonces ellos te enseñan en papelito y listo. Pero vamos, que normalmente tu banco le paga al establecimiento y los papeles se los lleva el viento. Parece que la seguridad se ganaba fundamentalmente al enseñar el DNI.
Ahora, con las tarjetas con chip, supuestamente solamente tienes que sacar la tarjeta, introducirla en el lector, teclear el pin y listo. Nada de DNI ni firma, al fin y al cabo, si te sabes el pin es que eres el propietario de la tarjeta.
Muy bien, veamos ahora qué pasa si pierdes (o te roban) la tarjeta y algún desalmado quiere sacarte las perras.
En el primer caso, las tarjetas sin chip, solamente pueden utilizar tu tarjeta para pagar en establecimientos (no pueden acceder a los cajeros). Además, en establecimientos que no te pidan el DNI o que se traguen alguna excusa. Finalmente, falsifican la firma y listo.
Segundo caso, las tarjetas con chip. Supuestamente no pueden hacer nada, no conocen tu pin así que no pueden utilizar la tarjeta. De primeras, eso es mentira cochina, ya que las tarjetas, por mucho chip que lleven también llevan banda magnética, así que pueden hacer el procedimiento anterior. Claro está, con algo de ingeniería social para que el establecimiento te deje usar la tarjeta sin el chip y sin DNI.
Parecen más seguras las tarjetas con chip, ¿verdad?. Pues claramente, NO. Básicamente porque el hombre aburrido que tienes esperando en la cola para pagar en el supermercado te ha visto cómo tecleabas el pin en la maquinita. Lo siguiente que le falta es conseguir tu tarjeta. Y claro, con ese pin, no solo pueden pagar en cualquier establecimiento, es que encima pueden acceder a tu cuenta desde un cajero y limpiarte bien. ¿Donde está la seguridad ahora?. Con las tarjetas sin chip, al menos limitábamos el acceso a los cajeros y se lo poníamos un poco más complicado para pagar en establecimientos sin tener el DNI.
Que sí, que se supone que las maquinitas están hechas para que nadie vea lo que tecleas, que si hay que hacerlo con cuidado, que sí que sí. Pero la vida real la conocemos todos. Y mira que la solución, dentro de lo que cabe, es bien facil: un pin para pagar y otro para acceder por el cajero. ¿O es que no hemos oido unas cuantas veces que no hay que utilizar las mismas contraseñas?. Pues así nos va. Por no decir que con seguir requiriendo el DNI también le damos un plus de seguridad.
En fin, a ver cómo me va con la nueva tarjetita. Con un poco de suerte, me dejan seguir utilizándola en plan viejuno.
Nos vemos!