Desde Grecia
Ala, ya pasaron las casi 12 de viaje. Todo ha comenzado a las 5:30 de la mañana en la estación de tren de Cartagena, destino: Madrid. Una vez allí, a la T4 y avioncito a Atenas. Total, a las 17:30 aterrizamos en Grecia. Y ahora, a las 20:00 por fin estamos instalados en el hotel.
La compañia aérea era la Olympic Airlines y todo era griego, avioncito, tripulación y cabina y vaya con los de la cabina. Al piloto tendríais que verle tentando al aterrizar para enderezar el avioncito. Tiene cojones. Pero por lo demás, un vuelo muy tranquilo y con comidica calentica.
El hotel la verdad es que está de puta madre. Es el hotel y a la vez el lugar donde se realiza la conferencia. Como veis, tiene conexión a internet, y la verdad es que para un infórmático se agradece un rato.
Ahora una ducha para quitar el hollín del viaje y a ver si echamos un vistazo a la zona. El hotel está en la zona de Plaka, que la parecer es la más turística. Por ahora solo he visto caracteres cirílicos y la gente hablando “raro”. Aunque al menos la mayoría de las cosas también están en inglés.
Mañana por la tarde me tocará la presentación. Así que hoy pronto a la cama para descansar un ratico.
Si puedo, luego os cuento más.
Nos vemos!


La verdad es que ha sido todo un poco intenso, porque se han juntado los días de vacaciones con la preparación del viaje, la corrección del artículo y la preparación de la presentación para la defensa. Pero bueno, al final ya esta todo hecho. Vuelo y hotel reservados, artículo corregido y enviado y presentación hecha, preparada y ensayada. Solo queda ir, “escupir” y volver.
La película trata de la casualidad que tiene un cazador al tropezarse con unos cadáveres, un alijo de marihuana y más de 2 millones de dólares en metálico. Al llevarse el dinero, le acarreará graves problemas, pues un asesino va detrás del dinero para recuperarlo. De eso va la película. Es una historia utilizada más de una vez, pero os aseguro que esta no va a cumplir con lo que esperáis. Se escapa de algunos estereotipos.


Creo que la situación que se ha producido con el chiki chiki representa bastante la forma de ser de los españoles. Si podemos dar la nota, la damos. Y con la canción de Eurovisión no iba a ser una excepción. Somos capaces de hacer el ridículo solo por reirnos, incluso de nosotros mismos. Eso es lo que creo que se puede interpretar con la elección de esta canción. Lo que empezó por una broma en Buenafuente ha acabado siendo la representación española en Europa. 