El señor Oki llevaba varios años insistiéndome para que me acercara por su pueblo, Tobarra, en Albacete, para vivir un poco la Semana Santa de allí. Por unas cosas y otras los años han pasado, pero esta vez, hemos encontrado hueco. Entre el trabajo, y el hecho de que en Cartagena también estemos de fiesta grande, dificultaba bastante poder escaparme.
Así que el día objetivo ha sido hoy, solamente he podido ir la mañana-tarde, pero realmente ha merecido la pena. Después de una horita en coche te plantas en un pueblo bastante grande donde lo primero que oyes es el sonido de tambores por todas partes. Tobarra forma parte de los lugares destino de la ruta del tambor, y allí la Semana Santa se vive con intensidad porque también sacan los tambores a la calle.
Una vez allí Oki me ha vestido con túnica para poder pasar desapercibido y me ha otorgado un tambor. ¿Pero que hago yo con eso?. Lo más que he tocado yo el tambor es de pequeño, de esos de plástico de juguete que los padres te mandar a callar cada dos por tres. Así que ahí me veis chapurreando (haciendo ruido) como podía por la calle (¡también hemos visto a Paa!), no sabía que mi sentido del ritmo era tan malo. Te ves a chiquitajos haciendo unas marchas y unos redobles de la hostia, y tú ahí golpeando el tambor. Bueno, supongo que como todo, depende de práctica, aunque me huelo que para estas cosas hay que tener algo de nacimiento :). Aquí nos tenéis:
Reconozco que se me ha hecho extraño ver a gente pasear por el pueblo por el mero hecho de tocar el tambor. De todas las edades y grupos de todos los tamaños, incluso gente sola por la calle con la simple intención de tocar el tambor. Es lo primero que choca al ver cómo viven la Semana Santa en Tobarra.
La procesión que he visto ha sido bastante vistosa y bonita. Lo más destacable son los tronos, algunos de ellos estaban muy elaborados. A las procesiones les falta el orden que tienen las de Cartagena, pero tampoco seamos quisquillosos, al fin y al cabo, es una de las características principales de las de aquí. En concreto, he visto la que suben al calvario y ha sido bastante impactante la parada de tambor que hacen para la oración (silencio sepulcral) y luego la vuelta a a marcha tamborilera. Como os digo, sonido de tambores a cualquier hora y a cualquier momento.
Una de las anécdotas del día ha sido cuando ha granizado. Creo que serían las 15:00 (no he llevado control horario en todo el día) y la procesión se estaba recogiendo por la Plaza de España. Con la lluvia los tronos han aligerado hasta llegar casi a correr (madre mía, vaya aguacero caía y los tronos sin protección) pero los tamborileros ahí estaban. Ya podían caer chuzos de punta que seguían tocando, aquí tenéis una muestra (creedme que en ese momento estaba granizando):
Por suerte, el mal tiempo ha durado poco más de media hora y hemos aprovechado el resto del día para conocer el pueblo. Museo del tambor, capillas, ermitas, paseitos… Lo suficiente como para darme cuenta de que Tobarra es más que un pueblo y que merece la pena visitar.
En general, un viaje memorable y más que entretenido con un buen guía y mejor anfitrión (¡gracias Oki!). Para el año que viene, habrá que planificarse mejor la Semana Santa para hacer un hueco y poder ver lo que me ha faltado: Tobarra nocturna :D. Por otro lado, a ver si me traigo a Oki para que vea un poco lo que se cuece por Cartagena (¡ya sabes!).
Nos vemos!