Hola de nuevo. Sí, ya sé que hace mucho tiempo que no posteaba, que si tal y que si cual. Pero señores, un doctorado no se consigue en dos días y menos si estás en la recta final de tu trabajo. Así que mil disculpas para los impacientes, pero ya veis como están los humos :).
Aprovecho el rato para comentaros algo evidente para muchos: el marketing engañabobos que hay alrededor de las maquinillas de afeitar. Hace tiempo leí un post de Ignacio Gafo en el blog de Marketing de IE que también iba enfocado por este tema. En mi caso la chispa ha saltado cuando he visto el último anuncio de Gillette.

Resulta que ahora Gillette vende una espuma de afeitar que, según ellos, evita que al afeitarnos nos irritemos la piel, ya que, según ellos, hacemos varias pasadas para conseguir un afeitado perfecto. Señores de Gillette, no sé si tienen ustedes memoria, pero juraría que las múltiples y variadas versiones de su super-maquinilla de afeitado están optimizadas para conseguir un afeitado perfecto en solo una pasada. Engañabobos.
Empezamos por 1 cuchilla, luego 2, luego 3 y finalmente 5. Estoy seguro que no tenemos 6 (o más) porque todavía no han inventado nada (o no se han sentado a pensarlo) para poder ponerlas más juntas. Porque una cosa está clara, al utilizar una maquinilla con 5 cuchillas parece que estemos utilizando un arado sobre nuestra cara, ya que la superficie de corte, al ser tan larga (¡5 cuchillas!) obliga a tener que arrastrarlas cual rastrillo. Por supuesto, esto tiene un problema: pérdida de precisión en el corte. Pero la solución la sacaron rápido: nuevo modelo con ¡una cuchilla más! en la parte trasera para corte de precisión. Engañabobos.
Si todavía no es suficiente, nada mejor como el modelo con vibrador. Todo el mundo sabe que para conseguir un buen afeitado hace falta tener mal pulso. Si te tiembla la mano un poco siempre es mejor. Por supuesto, además del gasto de las cuchillas añadamos las pilas. Engañabobos.
Hablo de Gillette porque es la marca con la que he crecido, pero estoy seguro que lo mismo se podría aplicar a Wilkinson. De hecho, hace años estaba la lucha para ver quién sacaba la maquinilla con más cuchillas. Manda huevos.
Sin embargo, poco se puede pedir a una empresa (y resto de empresas del sector) que viven de un negocio que cubre solamente una finalidad: el afeitado. Un acto simple que se empeñan en emperifollar con alta tecnología, espumas y geles especiales. Por no hablar de las cremitas, un nuevo filón para estas empresas. Por ahí no tiro que me enciendo más. Todo para vivir del cuento. Engaña a tus clientes para que sigan viendo la necesidad de cambiar (echadle un vistazo al post que os he comentado antes).
Pase lo que pase, inventen lo que inventen, contra una máquina de afeitar simple con una o dos cuchillas bien afiladas no hay nada. Y punto. Ahora mismo lo más fácil son las desechables (semi-desechables, porque no estamos para desperdiciar con tanta facilidad). Eso es cortar y lo demás es tontería. Muchos dicen que cortan demasiado, ¿no será que las super-maquinillas que nos venden están poco afiladas (o simplemente tantas cuchillas no es más que un cuento) y nos han mal acostumbrado?. Lo siento pero estoy seguro que esa es la realidad.
Todo esto lo digo con conocimiento de causa. Por mis manos han pasado tres Gillettes si no me equivoco y reconozco que los cambios han sido por puro capricho adolescente. La última la tengo ya un buen rato de años y si la mantengo es porque creo que los recambios me duran más tiempo que las desechables. Últimamente estoy redescubriendo la simplicidad y eficiencia de las desechables. Estoy a un paso del cambio y estoy seguro que no será demasiado lejos, solamente hay que esperar a que Gillette saque más modelos y retire la venta de recambios de la que tengo.
Nos vemos!